Publica Tu Blog en Google Currents

¿Tenés un blog? Podés publicarlo junto con otros “content feeds” de tu autoría en Google Currents.

https://www.google.com/producer

Accediendo a esa dirección, ingresás los datos de tu blog, básicamente su nombre, la URL de “feed” RSS y opcionalmente un ícono y una descripción.

Tiene muchas opciones de personalización y te muestra cómo se verá tu blog en distintos dispositivos (iPad, tablets, iPhone, Android).

Además se puede, por ejemplo, ingresar tu canal de Youtube o tu cuenta de flickr, para que todo eso se muestre automáticamente junto a tu blog cuando los actualices.

Google Currents todavía no está oficialmente disponible fuera de EE.UU. pero se puede instalar perfectamente buscando el apk en Google.

Google Analiza Retirarse de China

Google analiza su relación con China porque “alguien” desde China intentó hackearlos para leerle los mails de GMail de militantes de los derechos humanos en China.

http://googleblog.blogspot.com/2010/01/new-approach-to-china.html

Desde que entró en China en 2006 Google aceptó censurar de sus resultados de búsquedas las páginas que al Gobierno chino le molestaban. A pesar de eso, Google descubrió intentos de accesos no autorizados originados en China a cuentas de GMail de militantes chinos por los derechos humanos y piensa dejar de censurar resultados en su página china. Dicen estar dispuestos a irse de China si el gobierno no acepta esa condición.

Google Talk en el Móvil

Para chatear con los contactos de Google Talk desde el móvil hay una aplicación que si bien no está hecha por la gente de Google (aunque podrían estar trabajando en ello) funciona muy bien y no requiere teléfonos “inteligentes” de los más caros. Se llama GoTalkMobile [http://www.gotalkmobile.com/].

Es rápida y me dejó una buena impresión en el rato que la usé. Pienso que será de gran utilidad para evitar un SMS en algunas ocasiones además de permitirme saberme conectado cuando y donde quiera.

El protocolo es muy eficiente y no consume mucho crédito. Además dice comprimir el tráfico que genera al servidor.

Google Maps: la mejor aplicación de la historia de la computación

Google Maps es sin dudas le mejor aplicación de la tecnología informática en la historia de la humanidad. Es difícil sostener esa afirmación existiendo aplicaciones tan diversas y que han tenido tan profundo impacto en la forma en que interactuamos, trabajamos, nos comunicamos y aprendemos, pero vale la pena revisar qué me lleva a pensar de esa forma.

Un mapa es un modelo, es decir una representación plana de la Tierra o una parte de ella. Su fin es el de asistir a quien lo utiliza a analizar el terreno que representa por ejemplo para medir distancias o superficies, trazar caminos, predecir obstáculos, llegar a un destino, tener una referencia de dónde se encuentra, etc.

Mi primer mapa fue un mapamundi político post-1945, pero previo a la caída del muro de Berlín, con Checoslovaquia y Yugoslavia. Cada país era un color, sus capiteles eran una punto negro y las ciudades más importantes un punto algo más chico. Estaban los ríos más caudalosos, los mares y océanos, la línea del ecuador, la escala y poco más. Me fascinaban las formas de los países y jugaba a unir “imperios” uniendo países limítrofes. Estados Unidos junto a México y Canadá eran una nueva forma. Brasil, Uruguay y Argentina otra. Los dibujaba y me divertía con las nuevas formas que obtenía. Comparaba los tamaños entre países.

Más adelante con los mapas físicos se podía vislumbrar el relieve. Dónde había llanuras, dónde cadenas montañosas, donde mesetas. En la escuela estudiamos Europa con un mapa físico político número 10 lo que fue fascinante porque tenía un nivel de detalle mayor que el de cualquier otro continente. Pero por esos años empezaron a salir mapas basados en fotos satelitales. Coleccioné cada fascículo un atlas que mostraba cada región según el uso de la tierra y donde las ciudades no eran ya puntos sino que se mostraba la forma de área urbana. Estaban además representadas las cadenas montañosas y daban la sensación de que uno podía imaginarse como sería estar en el lugar.

Google Maps no tiene mapas físicos. No hay ni isobaras, ni isotermas. Tampoco información acerca del uso de suelo, densidad de población o líneas férreas. Su mayor área de desarrollo son las ciudades, las calles y rutas. De hecho su mayor esfuerzo es ponerle nombre a todas las calles de las ciudades más importantes ya que apuntan a ser una especie de páginas amarillas donde uno encuentre el restorán más cercano. A ese nivel ningún mapa impreso puede llegar. Porque si bien hay mapas de ciudades con los nombres de las calles, es prácticamente imposible imprimir a ese nivel de detalle toda el área metropolitana de una gran ciudad como París, Buenos Aires, Tokio o Nueva York. El papel sería enorme o la letra ilegible.

La diferencia entre un mapa tal como lo conocemos y Google Maps es que éste contiene en simultáneo cientos de mapas diferentes de la misma zona aún sin tener variantes físicas, demográficas, etc. Son fotos satelitales, aéreas y terrestres (a nivel de la calle en las ciudades) que se combinan de tal forma que dan la sensación de estar mirando por una ventana en el piso de un helicóptero capaz de volar a cualquier altura entre los 3 metros del suelo y miles de kilómetros de la superficie terrestre. La sensación es la de poder ir a cualquier parte y observar los accidentes geográficos tal como son y no ya un dibujo.

A esto que ya es impresionante hay que sumarle que todo punto del globo es localizable con sus coordenadas de latitud y longitud y ese detalle, que alguien podría pensar poco útil para la gran mayoría de la gente, permite que mientras uno navega por una zona se le presenten links a fotografías hechas por gente que estuvo en el lugar, referencias a la Wikipedia de los lugares que tienen su entrada en esa enciclopedia permitiéndonos descubrir la historia y detalles de un lugar al que llegamos “volando” por el mapa. A modo de ejemplo, un punto perdido en el medio de los Andes rodeado de cerros sin nombre en la frontera entre Argentina y Chile tiene referencias a la caída de un avión, fotos de los restos y la historia de los sobrevivientes. Ni hablar de si nos dirigimos a una área urbana donde aparecen descripciones de los pueblos, municipios o monumentos.

Ya cruzando la barrera entre un mapa y otra cosa está la Vista de Calle o Street View. Mediante fotos aéreas o satelitales se pueden llegar a distinguir en las ciudades hasta un automóvil dependiendo del nivel de detalle en particular. Uno puede ver el techo de su casa y diferenciarlo del de su vecino. Con la vista de la calle podemos ver la calle desde el techo de una camioneta (a 3 metros del suelo) y podemos mirar hacia cualquiera de los lados en 360 grados.

Lo fantástico de esta vista, aunque no está disponible aún en todas las ciudades, más bien en muy pocas, es que tienen el mismo detalle las calles donde hay sólo paredes o terrenos baldíos como las calles comerciales o la puerta del Empire State Building. Esta función, que está perfectamente combinada con el resto de las vistas, permite una especie de turismo que es imposible aún pudiendo viajar a todos los lugares.

Quien haya viajado y haya ido, por ejemplo a París difícilmente haya estado en Rosny-sous-Bois, un suburbio de París. Con Google Maps tampoco se puede estar ahí, pero se puede recorrer sus calles y ver detalles tan ínfimos y tan interesantes como el tipo de viviendas, la forma de las veredas, las calles que nunca son rectas, el tipo de árboles que se plantan, los jardines de las casas, los autos que se estacionan, los carteles de las panaderías, los verduleros, los cafés y la lista se llena con la imaginación. Qué tipo de gente vivirá ahí, cómo será ir a comprar a esos negocios. Y quien haya sido afortunado de visitar Tokio difícilmente se haya metido en los barrios donde no hay veredas para caminar y al salir de la casa se está pisando ya la calle.

Meterse y curiosear libremente, mirando tanto una obra en construcción de Valencia como la puerta de un edificio mundialmente famoso. La postal y la casa de un electricista, la Torre Eiffel desde el recorrido por la ciudad y la plaza donde el guía francés lleva a sus hijos a jugar.

Además para disfrutar y perderse dentro de esta maravilla no se necesita casi nada; una computadora cualquiera, una conexión a Internet de banda ancha (512 Kbps sobra) y un navegador con el plugin de Flash.

La aplicación está abierta para que se encuentren nuevos usos. Hay quienes se suben a Google Maps y posicionan sus lugares favoritos, descubren curiosidades como alguien tomando sol, edificios con formas de cruz esvástica o carteles graciosos. Pero también es una referencia obligada cuando alguien en su blog o su sitio web nombra un lugar, ya que se aprecia mucho el link al mapa en Google para quien quiera “ver” o “ir” al lugar.

Es además un testimonio. En 50 años si estas fotos siguen ahí, podemos ver cómo han cambiado las ciudades. En qué mundo vivíamos. Donde hoy hay una casita habrá un supermercado o un estacionamiento.

Las posibilidades comerciales ya Google se está encargando de explotarlas. Los McDonald’s del mundo pronto empezarán a aparecer como globitos en todos los mapas, pero ya tenemos en ellos miles de referencias a lugares, su historia, modos de vida y todo lo que se quiera descubrir. Un enfoque diferente y permanentemente en cambio cosa que ningún mapa de ningún atlas puede ofrecer. Es un mapa que está vivo.

Es por eso que estoy convencido de que no hay otro uso de las computadoras que sea tan sutilmente revolucionario y dé tanto de forma tan simple al usuario.