Verificando Afirmaciones de Bichos de Campo

La conversación de los precios empieza a partir del minuto 10.

En el programa del 5 de octubre de 2012 los Bichos de Campo compararon precios de un supermercado español con supermercados argentinos. La conclusión que sacaron es que los productos cuestan mucho más en Argentina. En realidad están equivocados. Su error es tomar el tipo de cambio oficial que es fijado artificialmente bajo por el Banco Central de Argentina. La única forma de comparar precios en diferentes monedas en si el tipo de cambio lo fija el mercado libremente y no un funcionario en base a motivaciones políticas. Si hacemos la misma cuenta que hicieron lo Bichos tomando el valor del Euro en el mercado libre, vemos que llegamos a una conclusión totalmente opuesta.

Euro Bichos: $6,00
Euro Libre: $8,1223 (fuente: http://dolarblue.net/)

Comparación de Precios entre Argentina y España

Comparación de Precios entre Argentina y España

Tomé el precio más bajo (entre Coto y Disco) de Argentina para cada producto. Al contrario de lo que dicen los Bichos de Campo, la mayoría son más baratos en Argentina. Si suponemos que compramos todos los productos y sumamos los precios, nos da que gastamos casi lo mismo en España y en Argentina (sólo un 1,32% de ahorro en Argentina).

Seguramente de existir un mercado libre de cambios, el valor del Euro estaría algo por debajo de los $8,12, aunque seguramente no tan bajo como los $6,00 que fija el gobierno.

En conclusión, es la política del gobierno la que introduce estas distorsiones en los precios al fijar el tipo de cambio.

La Gran Estafa

Les presento en este capítulo un cuadro compilado por el First National City Bank de New York (publicado en su carta económica mensual de julio de 1964) mostrando la reducción del poder de compra de las monedas de 42 países en la década de 1953 a 1963. La reducción se calcula inversamente a partir de los incrementos en el costo de vida o el índice de precios al consumidor calculado por cada gobierno.

Es importante mantener esta demoledora imagen mundial en nuestras mentes. Nos recuerda que la inflación no es más que una gran estafa y que esta estafa es perpetrada en diversas graduaciones, a veces por ignorancia y a veces cínicamente por casi todos los gobiernos del mundo. Esta estafa erosiona el poder de compra de los ingresos de todos y el poder de compra de los ahorros de todos. Es un impuesto encubierto y el más vicioso de todos los impuestos. Grava con el mismo porcentaje los ingresos y los ahorros de los pobres y de los ricos. Cae con fuerza tanto en los prósperos como en los jubilados o los que no se pueden proteger especulando o reclamando y obteniendo mayores ingresos para compensar la depreciación de la unidad monetaria.

¿Por qué sigue la estafa? Sigue porque los gobiernos quieren gastar, en parte en armamento y en la mayoría de los casos principalmente en subsidios y dádivas para varios grupos de presión, pero carecen de la valentía de cobrar impuestos por la misma cantidad que gastan. Sigue, en otras palabras, porque los gobiernos quieren comprar los votos de algunos de nosotros ocultándole al resto de nosotros que esos votos se están comprando con nuestro propio dinero. Sigue porque los políticos (en parte a través de la influencia de segunda o tercera mano de las teorías del difunto Lord Keynes) piensan que esta es la forma y la única forma de mantener el “pleno empleo”, el fetiche actual del auto proclamado progresismo. Sigue porque se abandonó el patrón oro, porque las monedas del mundo son esencialmente monedas de papel a la deriva y sin ancla, sopladas por cada viento político y a merced de cada capricho burocrático. Y estos mismos gobiernos que están inflando juran solemnemente estar “combatiendo” la inflación. A través de políticas de dinero barato, la maquinita de imprimir o ambas incrementan la oferta de dinero y de crédito y fingen deplorar el resultado inevitable.

 Fragmento del libro “Lo Que Debe Saber de la Inflación” de Henry Hazlitt. Escrito en 1964. Nunca más actual.

¿Dónde es más barata la nafta, en Argentina o en Estados Unidos?

Lugar Impuesto USD mínimo (litro) USD máximo (litro) Neto USD mínimo Neto USD máximo
California USD 0,645 por galón $0,98 $1,38 $0,81 $1,21
Argentina 88,6794% (47% del precio final es impuesto) $1,43 $1,57 $0,76 $0,83
New York USD 0,634 por galón $1,01 $1,21 $0,85 $1,05
Florida USD 0,529 por galón $0,96 $1,58 $0,82 $1,44

Valores:

1 Dólar $4,36
1 US Gallon 3,785411784 litros
Premium “barata”
$6,25
Premium “cara” $6,84

En el primer cuadro se observa una comparación de los precios de la nafta “premium” a precios en dólares de hoy entre Argentina y tres lugares de Estados Unidos. En el segundo los valores tomados como parámetro. Esos tres lugares de EE.UU. no tienen los impuestos más baratos sino que están por encima del promedio, pero tienen mucha población así que son representativos.

El precio máximo de Estados Unidos es fiable (ver fuentes al final de estas líneas). Se ve en los listados que hay estaciones de servicio que cobran muy caro, por motivos particulares.

En cambio el precio caro en Argentina es relativo. Sé que se puede encontrar la nafta premium a más de $6,84 en algunos surtidores del país.

Dicho esto, se observa que en Argentina pagamos la nafta en el surtidor hasta un 40% más que en Estados Unidos. Aún tomando los precios más caros de EE.UU. todavía son menores a los nuestros.

Lo curioso es ver que, al descontar los impuestos, las petroleras en Argentina cobran como mínimo un 10% más barato el producto. Es decir que tenemos combustibles caros y baratos simultáneamente. Son baratos para quien nos los vende y caros para quienes los compramos. En definitiva el consumidor no se beneficia de los supuestos menores precios internos.

Es riesgoso que se fije un precio máximo para un producto ya que se incentiva la demanda y se desincentiva la oferta ocasionando que falte producto. Si la nafta premium que es la más cara está “barata”, entonces la súper que se consigue aún a menos precio podría estar “regalada” lo que explicaría que a veces haya cola en los surtidores y que en algunos lugares sea muy difícil de conseguir, sobre todo de la marca que la vende mas barata.

No hay que olvidar las diferencias de impuestos al comparar los precios. A veces pensamos que las empresas nos cobran más caro que en otros lugares, pero en verdad son los impuestos los culpables de tal diferencia.

Fuentes:

1. Precios en surtidores (hay gran variación entre máximo y mínimo)

2. Impuestos argentinos

3. Impuestos en USA al 2009 según el estado (en centavos por galón)

Razones para no Tener Tarjeta de Crédito

Los bancos gastan fortunas en publicitar las tarjetas de crédito. Según ellos, el dinero plástico es la mejor forma de comprar. Pero la realidad es muy diferente.

Lo primero que hay que saber es que el simple acto de poseer una tarjeta de crédito, aunque no se la use, tiene un costo. Ese costo viene como emisión de resumen y cargo de renovación. Esos cargos pueden estar bonificados el primer año, pero a la larga aparecerán y hay que pagarlos. Según de qué tarjeta se trate y el bolsillo del dueño ese costo puede ser poco o mucho.

Lo segundo es que no existe la cuota sin interés. El banco vive del interés y no regala nada. Así es que cuando ven las publicidades ofreciendo 3 cuotas sin interés ó 0% de interés busquen el asterisco y vean la sigla C.F.T. que significa costo financiero total.  Suele rondar 3% a veces el 4.5%. Ahí tenemos un costo adicional al valor de la compra sólo por usar la tarjeta.

Además hay un seguro de vida incorporado en toda compra. Es para el caso que compremos con tarjeta y nos muramos antes de pagar. A veces algunos bancos y tarjetas se abusan y cobran un seguro de vida carísimo en comparación con cualquier seguro de vida que uno contrataría por propio interés. Al hacernos pagar un seguro caro, el banco/tarjeta se gana una comisión de la compañía aseguradora.

Las promociones son un anzuelo, pero a larga todos pagamos el precio completo más la tasa de interés. Una tarjeta puede ofrecer 20% de descuento en ropa dentro de un shopping puntual un día de la semana o un 15% en artículos de electrónica en alguna cadena de electrodomésticos, pero nadie asegura que esas promociones sigan para siempre y no todos nuestros gastos los podemos hacer dentro de las promociones. Además, para poder aprovechar esas promociones ya estamos pagando los gastos que implica  poseer la tarjeta (resumen y renovación).

Comprando en efectivo y pidiendo la factura como corresponde a menudo también tiene descuento. Si bien la ley de lealtad comercial lo prohíbe (ya que como toda ley se hizo a medida del lobby de los bancos/tarjetas y no pensando en el consumidor), muchos comercios ofrecen descuentos por pagar en efectivo, por las innumerables desventajas que tiene para él también vender con tarjeta. Algunas desventajas son cobro el diferido (aunque en general son 48 horas), el impuesto al cheque y las retenciones varias (ingresos brutos, por ejemplo). El comerciante puede aplicar ese descuento, no porque vaya a evadir el pago de un impuesto, sino porque vender en efectivo es realmente más barato.

Comprar con tarjeta es endeudarse y las deudas son incompatibles con la riqueza. Si una persona está en plan de ahorrar para comprarse una casa o para cambiar el auto o para irse de vacaciones, lo primero que tiene que hacer en no deber plata. Eso es porque toda deuda tiene un costo y en general ese costo es superior al interés que se obtiene por un ahorro. Por ejemplo, si la tasa de un plazo fijo a 30 días en un banco es del 10% anual, la tasa de la tarjeta es del 25% anual.

Uno de los servicios que dan las tarjetas es el débito automático de servicios como la luz, el gas, el teléfono, la escuela, etc. Nos ahorramos el problema de olvidarnos de pagar o de no tener el efectivo para hacerlo en el momento en que vence. Lo mismo pasa cuando en un mes queremos hacer una compra que no estaba prevista y gracias a la tarjeta podemos hacerla aunque no tengamos en el momento el monto en efectivo. Y también podemos comprar un producto muy caro en muchas cuotas de manera de no comprometer todo el sueldo en una sola compra. Otros ven en la tarjeta una forma de pagar las vacaciones en marzo.

Hay que ser conscientes de que estas ventajas vienen a un costo, de alrededor del 20% anual y a veces mucho más.

La forma de evitar ese costo es siendo ordenado. Por ejemplo prever las fechas de vencimientos futuros para disponer del efectivo en el momento de pagar. Y reemplazar el gastar a cuenta con ahorro.

Si uno es responsable y criterioso, en general no se puede gastar más de lo que se gana. Puede ser que un mes se gaste más y en otro mes menos, pero si se toma un período largo como puede ser un año, los ingresos y los egresos están nivelados. Quiere decir que los meses que uno revienta la tarjeta son sucedidos por meses en los que ahorramos (para poder pagar la tarjeta). Si invertimos el orden, primero ahorramos y luego gastamos, podemos prescindir de la tarjeta y ahorrarnos su costo de financiación.

Ejemplo: Supongamos que todos los meses llego justo a fin de mes; gano $100 y gasto $100. En un mes decido comprarme una notebook con tarjeta en 12 cuotas. Si en los siguientes 12 meses mis ingresos no aumentan, deberé reducir mis gastos para poder hacer frente a un ítem nuevo que es la cuota.

Si hago al revés, durante algunos meses (pueden ser 2, 3 o 20 según el caso) reduzco mis gastos, llegado el momento tendré ahorros suficientes para comprarme la notebook en efectivo. Me saldrá más barata por no pagar interés y no estaré endeudado.

La única diferencia entre las dos situaciones es que en un caso tengo el producto inmediatamente y luego debo esforzarme para pagarlo con intereses y en el otro primero hago el esfuerzo y luego tengo el producto, pero no pago un dinero extra en concepto de intereses financieros.

Si tomamos el ahorro como costumbre (aquellos que tengan la capacidad de ahorrar, ya que si no se cubren las necesidades básicas no existe ahorro posible), podemos prescindir de las tarjeta de crédito y de sus desventajas. A veces no podemos prever un gasto y tener la tarjeta disponible es un salvavidas, pero se deben analizar todas las opciones antes un gasto imprevisto. Por ejemplo pedirle prestado a un familiar o amigo o pedir un adelanto del sueldo en el trabajo.

En conclusión, hay que analizar muy bien qué ventajas tienen las tarjetas de crédito y a qué costo y no creer el mensaje publicitario. Esas publicidades se pagan con lo que pagan los dueños de tarjetas de crédito por encima del valor de la compra en concepto de costos financieros.