La Gran Estafa


Les presento en este capítulo un cuadro compilado por el First National City Bank de New York (publicado en su carta económica mensual de julio de 1964) mostrando la reducción del poder de compra de las monedas de 42 países en la década de 1953 a 1963. La reducción se calcula inversamente a partir de los incrementos en el costo de vida o el índice de precios al consumidor calculado por cada gobierno.

Es importante mantener esta demoledora imagen mundial en nuestras mentes. Nos recuerda que la inflación no es más que una gran estafa y que esta estafa es perpetrada en diversas graduaciones, a veces por ignorancia y a veces cínicamente por casi todos los gobiernos del mundo. Esta estafa erosiona el poder de compra de los ingresos de todos y el poder de compra de los ahorros de todos. Es un impuesto encubierto y el más vicioso de todos los impuestos. Grava con el mismo porcentaje los ingresos y los ahorros de los pobres y de los ricos. Cae con fuerza tanto en los prósperos como en los jubilados o los que no se pueden proteger especulando o reclamando y obteniendo mayores ingresos para compensar la depreciación de la unidad monetaria.

¿Por qué sigue la estafa? Sigue porque los gobiernos quieren gastar, en parte en armamento y en la mayoría de los casos principalmente en subsidios y dádivas para varios grupos de presión, pero carecen de la valentía de cobrar impuestos por la misma cantidad que gastan. Sigue, en otras palabras, porque los gobiernos quieren comprar los votos de algunos de nosotros ocultándole al resto de nosotros que esos votos se están comprando con nuestro propio dinero. Sigue porque los políticos (en parte a través de la influencia de segunda o tercera mano de las teorías del difunto Lord Keynes) piensan que esta es la forma y la única forma de mantener el “pleno empleo”, el fetiche actual del auto proclamado progresismo. Sigue porque se abandonó el patrón oro, porque las monedas del mundo son esencialmente monedas de papel a la deriva y sin ancla, sopladas por cada viento político y a merced de cada capricho burocrático. Y estos mismos gobiernos que están inflando juran solemnemente estar “combatiendo” la inflación. A través de políticas de dinero barato, la maquinita de imprimir o ambas incrementan la oferta de dinero y de crédito y fingen deplorar el resultado inevitable.

 Fragmento del libro “Lo Que Debe Saber de la Inflación” de Henry Hazlitt. Escrito en 1964. Nunca más actual.

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