Nuevos Drivers para la Samsung CLP-315

El 25 de febrero de 2008 salió una nueva versión de los drivers para todas las plataformas (incluyendo Linux) de la impresora láser Samsung CLP-315.

Las instrucciones de instalación están en el sitio en Inglés.

Básicamente descargar el archivo, descomprimirlo y ejecutar con sudo el script de instalación.

tar xzvf UnifiedLinuxDriver.tar.gz
sudo cdroot/autorun

No se publica qué cambios o mejoras se incluyen. Lo que sí es notable es la mejora en la calidad de impresión entre el driver que viene en el CD junto a la impresora y esta versión.

Cuánto Cuesta: Análisis de los Precios

Cuando vamos a comprar algo seguramente comparamos precios, financiación, descuentos especiales, y formas de pago. Muchas veces decidimos pagar más a cambio de pagar en cuotas y otras veces pensamos que estamos pagando menos gracias a algún descuento. Últimamente me he dado cuenta de que los precios de las cosas tienen mucha historia oculta.

Es evidente que el precio de venta contiene el costo de fabricación del producto y la ganancia del fabricante, el costo del transporte al lugar de venta y la ganancia del transportista, el costo del minorista y su ganancia y todos los impuestos como el IVA y aranceles de importación.

Hay mucho más en un simple precio.

Cuando compramos con tarjeta de débito el banco en el que tenemos la cuenta se queda con un porcentaje del monto en concepto de comisión y retención de impuestos. Ese monto es indefectiblemente trasladado al precio de venta ya que la ley de lealtad comercial les prohibe a los comerciantes hacer precios diferenciados según la forma de pago. La famosa oferta de “10% de descuento por pago en efectivo” es ilegal. ¿Quién propulsó esa ley? claro, las empresas que manejan los medios de pago electrónicos.

Para darnos cuenta de que realmente la comisión de las tarjetas de débito es importante veamos los descuentos especiales que ofrecen cuando quieren salir a captar clientes. Hay uno o dos días al mes en que los supermercados hacen 15% de descuento con tarjeta de débito. ¿Acaso piensan que ese 15% sale del margen de ganancia del súper? ¡No! Seguramente el supermercado por tener gran poder de negociación y volumen de ventas ha obtenido de los bancos un día al mes sin la comisión.

Otra cosa que a veces está en el precio es el costo de financiación. Muchas veces con compras con tarjeta de crédito nos ofrecen 12 cuotas sin interés. En realidad muchas veces simplemente se pone el costo de financiación, es decir el interés, en el precio de venta.

También suelen venderse seguros contra robo junto a determinados productos. Claro que el vendedor jamás nos avisa de ese detalle y no podremos cobrar dicho seguro llegado el caso. Tampoco tenemos la póliza. El vendedor recibe una comisión por vender el seguro.

Como consumidores cada vez le damos de comer a más gente y pagamos por servicios que no queremos.

Casos Concretos

Al buscar un acondicionador de aire, el precio de venta en varios comercios era siempre $2.700. Encontré caminando un poco más lejos un precio más conveniente, $2.500:  un ahorro del 7,4%. Consulté por la “garantía extendida” para saber si podía agregarle una con esos $200 que me estaba ahorrando y el vendedor, al ver que yo requería la información, me dijo que en el precio de $2.500 incluía un seguro contra robo y extensión de la garantía por un año más (hasta me nombró la compañía aseguradora). Acto seguido me anotó el precio con y sin el seguro ($2.250 y $2.500). Noté que el seguro era el 10% del precio.  Finalmente compré el acondicionador de aire por $2.250; un 16,6% más barato.

Al comprar una impresora láser, observé que mi banco ofrecía 15% de descuento con compras con tarjeta de débito desde el primero de enero hasta el 31 de marzo en la tienda de electrónica en la que tenían el producto. Si bien tardaron cerca de media hora en aprobarlo, logré tal descuento y una impresota de $699 terminó en $594,15.

Entonces, ¿cuál es realmente el precio de las cosas?

Si hubiera pagado en efectivo la impresora, me hubieran cobrado $699. La diferencia es a favor del vendedor, pero por ley tiene prohibido cobrarme menos que el precio anunciado y que ya tiene incorporado los costos de las tarjetas de débito y crédito y tal vez de financiación “sin interés”.

¿Acaso los consumidores debemos exigir descuento al pagar en efectivo?

Lost no cometió los errores de The X-Files

La comparación de Lost con The X-Files aparece bastante seguido en comentarios y en los medios. Probablemente una parte del público de Lost haya sido fanático o seguidor de la serie de Mulder y Scully. Se dice que The X-Files fue la serie de los noventa y Lost aparece como el fenómeno televisivo de los años 2000. Ambas series tuvieron enorme repercusión en Internet; en el caso de Lost, se podría decir que la mayoría del público fuera de su país accede a ella a través de videos bajados de la red.

Lost aún no ha terminado, aparentemente lo hará en 2010, pero ya se puede aventurar que más allá de preferencias personales, su final no será decepcionante como el de The X-Files debido a que probablemente aprendieron de los errores que llevaron esa serie a la decadencia de público y de expectativas en sus seguidores.

Los fans de Lost esperan con ansias las respuestas a las preguntas que se van planteando y parte del éxito de la serie es ver cómo se van explicando una a una las cuestiones que parecen desconcertantes o subrenaturales. Cada dato y cada revelación ata un cabo suelto anteriormente. Es una serie que es casi imposible de ver en desorden, la enorme mayoría de los capítulos tienen referencias muy fuertes entre si. Para alcanzar un cierre acorde y que deje conformes a todos los seguidores los guionistas tienen que pensar el final y cómo llegar a él y no es posible imaginarlo si no se sabe si se deben hacer diez o cuarenta capítulos más.

Por otra parte al ser un éxito comercial, los productores querrán perpetuar la serie al infinito al estilo de muchas otras series que llevan más de diez años ininterrumpidos, pero los responsables de Lost negociaron el final en la temporada seis y ya tienen escrito el final, seguramente con explicaciones para todos o casi todos los cabos sueltos hasta hoy.

Esa situación contrasta enormemente con la que vivió The X-Files. Hasta que la novena temporada no fue un fracaso de público no se había decidido que terminaría. Eso hizo que la serie no tuviera nunca un final a la vista y que los guionistas no pudieran planificar hacia el futuro. Sólo debían seguir agregando elementos a la historia para tener qué filmar el año siguiente. La prolongación más allá de la quinta temporada (con la película estrenada entre la quinta y la sexta) obligó a aceptar las condiciones de los actores que querían dedicarse a otras cosas y no seguir haciendo el mismo papel toda la vida. La producción se mudó a Los Angeles y progresivamente los actores principales empezaron a no aparecer en algunos capítulos hasta llegar al extremo que querer continuar la serie sin Mulder y Scully o haciéndolos aparecer esporádicamente.

A diferencia de Lost, donde hay 15 o 20 personajes más o menos habituales y entre ellos hay 10 con más o menos la misma importancia, The X-Files se basaba en dos personajes centrales. Sólo las ganas de seguir la serie y mantener el negocio más allá del contrato de Duchovny y Anderson (hacían de Mulder y Scully) podría justificar la última temporada en la que Mulder casi no aparece nunca (aunque se habla de él todo el tiempo) y Scully aparece en cuentagotas.

Casi todos los cambios en la historia a partir de la octava temporada fueron necesarios no por un curso lógico de la historia sino por cuestiones comerciales, contractuales y de disponibilidad de actores.

Con tantas restricciones y todo un ejército de seguidores esperando respuestas a los misterios que definieron la serie y sus personajes, sumado tal vez a una falta de capacidad o previsión, el final de la serie es casi un mal recuerdo para quienes lo vieron. Muchos prefirieron olvidar los atajos y soluciones mágicas que aún con buena voluntad no satisfacían las expectativas generadas.

No lo culpo a Chris Carter (el creador y productor ejecutivo) ya que comprendo las circunstancias en las que debió trabajar y me consta su capacidad por los primeros seis o siete años de la serie en los que aún con errores logró mantener a la audiencia interesada y fiel.

Me pregunto, a la vista de Lost, qué hubiera salido de su cabeza si en la quinta temporada ya hubiera sabido qué filmaría una película y sólo dos temporadas más y que contaría con los actores. Qué cierre le hubiera dado a la desaparición de la hermana de Mulder, a la conspiración global para ocultar a los extraterrestres entre nosotros y a la relación entre Mulder y Scully. Como no tuvo nada de eso, tal vez agobiado por el fracaso de todos sus otros proyectos televisivos, cometió errores o malas decisiones.

Lost, sus guionistas, lograron tener ese horizonte para sentarse a escribir el final de su historia, con el tiempo suficiente para dejar la menor cantidad de cabos sueltos posible y manteniendo el interés del espectador en cada momento. Esperemos que no lo desperdicien.

Qué se Pierde al Comprimir a MP3

Los formatos de audio como MP3, Vorbis, WMA y AAC descartan información de la fuente original para lograr mayor compresión, pero ¿qué es exactamente lo que se pierde?

Veamos un ejemplo de cómo oír lo que ya no está más en el archivo comprimido. Vamos a necesitar:

  1. Un archivo de audio con calidad de CD o mejor al que llamaremos fuente. Puede ser un WAV extraído de un CD o un audio en algún formato de compresión sin pérdida como FLAC obtenido de un CD. Si no tenemos, podemos bajar uno de acá: http://www.rozhlas.cz/d-dur/download_eng
  2. Herramienta de compresión con pérdida. Puede ser MP3, Ogg Vorbis, AAC o WMA. Elijamos la que más nos guste.
  3. Audacity. Es el editor de audio que nos va a permitir reconstruir el sonido descartado por la compresión.

Lo primero que tenemos que hacer es comprimir la fuente con la herramienta de  compresión. Así tendremos por ejemplo un archivo flac y un archivo ogg.

Paso 1: en Audacity vamos al menú Archivo->Abrir y seleccionamos el archivo flac fuente.

Paso 1: Abrir un archivo flac con Audacity

Paso 1: Abrir un archivo flac con Audacity

Paso 2: con la opción del menú Archivo->Importar->Audio, importamos el archivo ogg.

Paso 2: Importar un ogg con Audacity

Paso 2: Importar un ogg con Audacity

Eso nos deja con 2 archivos de sonido en el proyecto. Lo que tenemos que hacer es invertir la onda del archivo ogg. Seleccionamos toda la onda del archivo ogg con el mouse y vamos a la opción Efecto->Inversión.

Paso 3: Invertir la onda con Audacity

Paso 3: Invertir la onda con Audacity

Hecho esto, procedemos a seleccionar ambas ondas, la del flac y la del ogg que invertimos y seleccionamos la opción Pistas->Mezclar y generar.

Paso 4: Combinar ambas ondas con Audacity

Paso 4: Combinar ambas ondas con Audacity

El resultado es la resta de ambas ondas, es decir toda información que estaba en el original con calidad de CD y que no está en el archivo comprimido con pérdida.

Resultado Final

Resultado Final

Lo primero que se nota es que el resultado tiene menos volumen. Eso es por la predominancia de las altas frecuencias, que aportan poca amplitud a la onda.

Se puede jugar con diferentes niveles de compresión, tipo de música y herramientas de compresión para ver cómo varían los resultados.

Grip: Extractor de Audio Digital

Grip es (en mi opinión) el mejor extractor de audio digital de Linux. Básicamente cuando metes el CD en la unidad, el programa busca la información de artistas, nombres de las canciones, año etc. y está listo para extraer al formato que desees. Lo ideas es extraerlo en formato FLAC.

Para que obtener la mejor compresión y un archivo FLAC con todos los tags pertinentes, es recomendable usar esta configuración

–best -V -o %m -T “ARTIST=%a” -T “TITLE=%n” -T “ALBUM=%d” -T “DATE=%y” -T “GENRE=%G” -T “TRACKNUMBER=%t” %w

Esa línea va en la línea de órdenes del codificador como se ve en esta captura:

pantallazo-grip

Una vez extraída la información del CD, podemos guardarlo y no lo necesitaremos nunca más. Con el archivo FLAC podemos generar todos los MP3 o Vorbis que queramos u oirlos en la PC en calidad de CD (FLAC es un formato de compresión sin pérdida).

Grip tiene muchas opciones y su interfaz es un poco rebuscada, pero hace lo que todos esperan que haga y sin problemas.

SoundConverter y la Computación Multi-core

SoundConverter es un programa de GNOME que permite traspasar música de cualquier formato (Ogg Vorbis, AAC, MP3, FLAC, WAV, AVI, MPEG, MOV, M4A, AC3, DTS, ALAC, MPC, Shorten, APE, SID, etc.) a otros formatos (WAV, FLAC, MP3, AAC, and Ogg Vorbis).

Lo bueno es que está pensado para ser sencillo y a la vez potente. Por ejemplo en mi equipo que tiene 4 núcleos, comprime de a 4 archivos a la vez. Es una de las primeras aplicaciones que observo que logran aprovechar al máximo el AMD Phenom X4 sin requerir intervención del usuario o una estrategia de uso compleja para aumentar el trabajo que se realiza en paralelo.

Es difícil hacer aplicaciones que usen correcta y eficientemente varios núcleos. En algunas aplicaciones es tan difícil que nadie se toma el trabajo. En este caso particular es muy sencillo y por suerte se tomaron el trabajo de hacerlo. En mi experiencia, se puede ahorrar hasta un 70% del tiempo de codificación usando cuatro núcleos en lugar de uno.

Por supuesto que está en los repositorios de Ubuntu.

Tu MP3 Chino Reproduce Ogg Vorbis

La noticia es que muchos reproductores de MP3 que dicen reproducir MP3 y WMA, casi con seguridad también reproducen Ogg Vorbis.

Daihatsu D-Z40, reproduce MP3, WMA, WAV y también Ogg Vorbis

Daihatsu D-Z40, reproduce MP3, WMA, WAV y también Ogg Vorbis

Este modelo Daihatsu D-Z40 de $199 (pesos)  lo hace, aunque en el manual jamás lo menciona y parece ser así para casi todos los reproductores basados en ciertos chips chinos y que se venden bajo diferentes marcas.

Si tu reproductor de MP3 es chino y dice que pasa MP3, WMA y WAV, además tiene FM y graba voz, cargale un par de Vorbis y empezá a disfrutar de un formato que da mejores resultados que MP3 en bitrates bajos. Por ejemplo un archivo Vorbis codificado en calidad cero (q0) que ronda los 64 kbit/s tiene mucha mejor calidad que un MP3 con similar tasa de bits.

Alternativas a los CD de Audio

El compact disc es un soporte obsoleto para almacenar música. Tiene innumerables desventajas.

  1. Poca capacidad. A 700 MB por unidad representan el 15,66% de un DVD-R.
  2. Alto costo por unidad de almacenamiento. Un CD-R cuesta $1 y un DVD-R $1,50. Si consideramos sus capacidades, tenemos que un CD-R cuesta $1,75 por gigabyte, mientras que un DVD-R $0,34.
  3. Mayor espacio físico. Al tener poca capacidad debemos usar más discos y cada disco insume un espacio físico para guardarlo con su cajita. Un soporte con más capacidad reducirá nuestras necesidades de espacio.
  4. Incomodidad para pasar la música a otros formatos. Para pasar un CD a MP3 o a cualquier otro formato digital requiere extraer la música digitalmente. Cualquiera que lo haya hecho sabe que es un trabajo tedioso y lento.
  5. No almacenan información adicional. Los nombres de los artistas, las canciones, año de lanzamiento, la tapa del disco, etc. no se pueden almacenar en el CD de audio. Se deben proporcionar cada vez que se extrae el sonido.

La PC es una herramienta revolucionaria porque nos da muchas formas de almacenar la música de manera más conveniente, barata y sin hacernos perder tiempo.

El soporte ideal por precio y capacidad es el DVD-R o DVD+R. A $1,50 cada disco de 4,3 GB es imbatible. En un DVD-R podemos meter como mínimo 6 CD, así que a $1 el CD-R nos ahorramos $4,50. Vamos a ver de qué manera ahorraremos aún más.

El formato de los datos del CD de audio son dos canales muestreados a 44.100 Hz con 16 bits por muestra. Ese formato se llama PCM (Pulse Code Modulation) y que al extraerlo a la PC se suele almacenar como archivo WAV.

El formato WAV permite almacenar en el mismo archivo la información del artista o los nombres de las canciones. Además la música no está comprimida. Estas dos cuestiones hacen que sea descartado a la hora de elegir un formato de almacenamiento para nuestra colección de música. También descartamos todos los formatos de compresión como MP3 ya que tienen pérdida de calidad y no es posible reconstruir la fuente original a partir del archivo comprimido.

Los formatos de compresión de audio sin pérdida son varios. FLAC es el que da el mejor balance entre nivel de compresión y prestaciones. Los archivos de música en este formato se pueden reproducir directamente con cualquier programa reproductor de audio en cualquier sistema operativo y también existen equipos de audio portátiles y hogareños que lo reproducen. Además es posible almacenar en el archivo FLAC las etiquetas que queramos (artista, nombre de la canción, año del disco, número de pista, entre otras muchas más) y se puede pasar el archivo FLAC a MP3 o a Vorbis directamente traspasando las etiquetas.

Gracias a que FLAC comprime la música (sin perder calidad) podemos almacenar en un sólo DVD-R un promedio de 12 CDs.

Toda mi colección de música supera los 80 discos compactos, pero entra en 8 DVD-R. Cuando quiero escuchar alguno de esos discos en el reproductor de audio portátil lo paso a MP3 o Vorbis en la calidad que quiero sin tener que molestarme en ripear y taguear; simplemente arrastro los archivos FLAC que quiero a un programa y obtengo archivos MP3 o Vorbis equivalentes y aptos para mi reproductor.

Mientras la industria discográfica pasa el tiempo imaginando cómo sostener su negocio en la era digital, los usuarios debemos adaptar los soportes obsoletos en los que viene la música a las necesidades modernas.

Lleva Toda tu Música de Vacaciones

Hoy en día casi todos tenemos un DAP o reproductor de audio digital (mal llamados emepetrés); quien no tenga uno, tal vez tenga un teléfono con capacidad de reproducir música. Cuando nos vamos de vacaciones enfrentamos 2 problemas, dónde cargar el aparatito y qué música vamos a llevar con nosotros.

El primer problema es más grave con los reproductores que se cargan conectándolos al puerto USB de una computadora. Si no tenemos una disponible en nuestro lugar de descanso, el reproductor se convertirá en una molestia. Esa es una de las principales razones para comprar reproductores a pila o que se carguen en cualquier enchufe.

El segundo problema es un lindo dilema: en general tenemos más música en formato digital de la que entra en la memoria de nuestro reproductor. Si bien hay algunos con 16 GB de capacidad, tenemos la tendencia a acumular mucha música y si las vacaciones son largas no sabemos qué podremos querer escuchar.

En mi caso, mi presupuesto no me permitió comprarme un reprouctor de más de 512 MB. Con ese espacio disponible tengo que seleccionar bien la calidad para reducir todo lo que pueda el tamaño de los archivos.

El problema es que el formato MP3, aún usando el mejor codificador, degrada un poco la calidad si se baja de 115 KB/s. Algunos se animan a llegar a 64 Kb/s, pero hay que tener en cuenta que para bajar de 115 Kb/s el sonido original es modificado en su frecuencia de muestreo (de los 44.100 Hz originales del CD o WAV a 32.000 Hz). En la página de hydrogenaudio se pueden leer al detalle las cuestiones de calidad y tratamiento del sonido según cada nivel de compresión usando el codificador de MP3 LAME.

Para bajar aún más hay que recurrir a otros formatos de música comprimida. La razón es que el formato MP3 fue creado cuando la capacidad de procesamiento de las computadoras era mucho menor a la actual y se buscó que la descompresión fuera sencilla para permitir que una PC de esa época pudiera reconstruir la música en menos tiempo del que se tarda en reproducirla.

Los formatos que se desarrollaron posteriormente como Vorbis, AAC, MP3Pro, etc. logran mantener la calidad con mayor compresión a un costo de mayor potencia de cálculo al descomprimir.

En reproductores portátiles, usar esos formatos impacta en la duración de la batería, pero a la vez que se generan archivos más pequeños (64 kbit/s por ejemplo) hay menos datos que descomprimir por minuto y menos trabajo que realizar. En general, a menor tasa de bits menor uso de energía para cualquier formato.

Hoy en día no hay motivo para usar el formato MP3 si nuestro reproductor soporta Vorbis, AAC o algún otro formato y queremos llevarnos toda la música con nosotros.

En mi caso, mi iRiver T10 reproduce Vorbis que en los últimos años ha mejorado mucho la calidad con tasas de bit bajas como 64 kbit/s, 48 kbit/s y hasta 32 kbit/s.

Vorbis a 64 kbit/s es muy aceptable sobre todo con reproductores portátiles y en lugares ruidosos. Pero para poder llevar toda la música de vacaciones se puede llegar a 32 kbit/s. La opción de Vorbis es “q-2” lo que sería quality -2. Originalmente Vorbis estaba pensado para soportar calidad de 1 a 10, pero sus buenos resultados en tasas de bits bajas hicieron que creciera el interés por achicar más el tamaño manteniendo la calidad todo lo posible. Hoy en día la versión de codificador Vorbis aoTuV 5.7 es la que da mejor calidad.

Con calidad -2 se notan las diferencias con el original, sobre todo en el timbre de voz humana y en el efecto estéreo, pero la ventaja es poder meter 34 horas de música en 500 megabytes.

Para instalar el codificador Vorbis mejorado hay un repositorio para Ubuntu. Ahí están los paquetes a instalar para tener Vorbis aoTuV 5.7 integrado en todas las aplicaciones automáticamente.