Ventajas de usar Ubuntu: Disponibilidad de Programas


Cuando era usuario de Windows (entre 1994 y 2003) sobre todo desde que empecé a poder acceder a Internet (1998 ) cuando necesitaba un programa para alguna tarea tenía 3 posibilidades:

  1. Conseguir una copia pirata del programa que usaba todo el mundo para dicha tarea (por ejemplo Photoshop para edición de imágenes, MS Office para procesador de textos planilla de cálculo y tareas de oficina o Norton Antivirus para protegerme de virus.)
  2. Conseguir un programa que ofreciera gratis una versión de prueba por 30 días y ponerme a buscar una forma de que a los 30 días siguiera funcionando.
  3. Conseguir un programa gratis que fuera lo suficientemente completo y anduviera bien.

En general la opción 3 no era viable porque los programas freeware no eran del todo completos y cuando lo eran, siempre se corría el riesgo de que la siguiente versión que arreglara esos errores pasara a ser paga y hubiera que pasar a la alternativa 2: conseguir el crack o un número de serie generado. La opción 1 estaba siempre disponible, pero se dependía de que algún amigo tuviera el programa en cuestión. Durante muchos años yo fui ese amigo, porque tenía en mi poder los 28 diskettes de 3,25” del MS Office 6.0 para Windows 3.1. Muchos me los pedían y charlábamos mientras iban cambiando uno a uno los diskettes.

Así es aún hoy la vida de quienes usan Windows. Nadie tiene el dinero para comprar todos los programas que le gustaría tener y todos dependen de conseguir por un amigo el CD de instalación de Windows XP o Vista que se instale sin el chequeo de copia genuina, el CD MS Office 2003 ó 2007 vale oro en ciertos círculos y ni hablar de herramientas más raras como las bases de datos o las herramientas de desarrollo. En general esos programas circulan el las redes P2P o en servidores de warez muchas veces infectados con virus o spyware lo que hace que muchos se sientan desalentados a bajar 600 megas para luego enterarse de que tiene virus o el programa está en italiano.

El problema empieza a ser más grande cuando se necesita usar un programa que no es popular. Se complica conseguirlo pirateado o encontrar un crack para la versión que se tiene y aún teniendo banda ancha, dedicar horas a buscar las herramientas que se necesitan es aburrido, sobre todo porque nada garantiza que cuando salga la próxima versión volveremos a encontrar el crack o el número de serie en el mismo lugar o en algún lado.

Poco a poco, a partir del 2002 me empecé a dar cuenta de que usar software comercial sin pagarlo era ir contra la corriente. Cada vez había más trabas que sortear, entonces se volvió interesante la alternativa a ese modelo de distribución de software: hay software no comercial o que no cobra por instalarlo.

Empecé a dejar de usar el Internet Explorer y el Outlook Express y empecé a usar la suite Mozilla en su versión 1.0. No había que creackearlo, no pedía número de serie, se podía bajar gratis y siempre había versiones nuevas y además andaba bien.

Después salió la suite de oficina OpenOffice.org 1.0 y la instalé junto a mi Office 97 pirateado. Poco a poco acostumbré a mi hermano también a usarla y desinstalé el Office y pasado unos meses regalé el CD de instalación. Ese acto fue una vuelta de página.

El software libre, ejemplos del cual eran las suites Mozilla y OpenOffice.org andaban razonablemente bien, tenían nuevas versiones bastante seguido (yo tenía Office 97 y estábamos en el año 2002) y se podían bajar sin recurrir a servidores rumanos que bajaban a 1 KB por segundo.

Me propuse reemplazar cada programa pirata por otro libre siempre y cuando cumpliera bien su función. Puse el GIMP para desinstalar el Photoshop. Si bien este último tenía más funcionalidades, yo no las necesitaba, con el GIMP me alcanzaba. Instalé el GAIM (ahora llamado Pidgin) como cliente de mensajería, el FileZilla reemplazó al CuteFTP, el 7-zip al WinZip y el WinRAR y el Ghostscript me permitía ver archivos PDF sin tener el Adobe Reader. También reemplacé el HomeSite por el JEdit.

Todos estos programas me permitían hacer todas mis tareas y no tenía que estar ocupándome de bajar cracks o keygenerators, pero había un problema mayor, cada vez que Windows 98 requería una reinstalación debía volver a instalar uno a uno cada programa. Eso llevaba tiempo y era tedioso. Además Windows 98 ya estaba muy viejo, existía Windows XP, pero no quería tener que conseguir el CD de XP pirateado para saltear la verificación de autenticidad, además de que en un equipo con 256 MB de RAM iba a estar al límite de memoria y no iba a funcionar del todo bien.

Fue así como conseguí un CD de Linux RedHat 9. Vino con una revista y si bien no fue la primera distribución de Linux que instalaba (en números anteriores habían venido un SuSe y un Mandrake) fue la primera distribución que instalé en una PC con suficiente memoria para funcionar adecuadamente con Linux con entorno gráfico. Lo empecé a usar en forma diaria y fui limando los bordes para hacer más simples algunas tareas. Creo que lo que me animó a investigar más y hacer andar las cosas que no andaban de entrada fue que fue la primera distribución que instalé con un Gnome decentemente configurado y visualmente atractivo.

Poco a poco los 5 GB de disco que había asignado a Linux pasaron a ser 20 (de un disco de 40) y sólo usaba Windows cuando realmente era inevitable. Creé un usuario para mi hermano y lo fue llevando a que él también lo usara.

Lo que viene al caso destacar es que ya en Red Hat 9 había configurado gracias a la ayuda de otros usuarios el APT para RPM y el Synaptic. Ese hecho que parece tan insignificante es un hito en la experiencia con Linux. RPM es un mecanismo de empaquetamiento de programas. En Red Hat cuando se quiere instalar un programa se consiguen los paquetes que lo conforman y se usa el programa RPM para instalarlos. Es la forma de mantener ordenado qué se instala de manera de poder actualizar cada programa cuando es necesario y de desinstalarlo sin dejar rastros (cosa tan difícil en Windows aún hoy en día) y APT es un programa que dado un paquete te dice qué otros paquetes te hacen falta para poder instalarlo y además los baja automáticamente de un repositorio en Internet. Synaptic es un programa que permite mediante el mouse como si se tratara de una lista de supermercado ver qué programas hay en los repositorios y elegirlos para instalarlos o desinstalarlos.

Gracias a haber configurado APT para RPM y Synaptic tenía a mi disposición más de 1.000 aplicaciones online para probar o actualizar si es que ya venían con Red Hat.

La diferencia entre tener que ir buscando por Internet de dónde conseguir los programas pirateados o ir mendigando a amigos que me prestaran el CD de tal o cual cosa y poder elegir entre 1.000 programas todos disponibles libremente y con actualizaciones periódicas en repositorios veloces (para no gastar tanto teléfono) y que se instalaban en forma automática y sin causar efectos secundarios era enorme.

De Red Hat 9 pasé a Fedora Core 2 lo que trajo versiones más nuevas de todos los programas, en especial de Gnome, y pude seguir usando APT para RPM y Synaptic. Cuando salió Fedora Core 4 lo quise instalar, pero no pude hacer que no se colgara el sistema cuando iniciaba una llamada con el módem. Fue muy frustrante, pero el problema surgió justo cuando ya hacía un tiempo tenía en mi casa los CDs de instalación gratuitos que me había enviado la gente de Ubuntu. Era Ubuntu 5.04, así que estábamos a mediados de 2005 y al pasarme a Ubuntu no sólo pude usar el módem sino que además seguía teniendo Gnome como escritorio, los mismos programas y esta vez no tenía que instalar APT para RPM, ya que Ubuntu está basado en Debian que son los inventores de APT y Synaptic era el mecanismo elegido por Ubuntu para agregar y quitar programas.

La disponibilidad de programas es sin dudas uno de los puntos más fuertes que tiene de ventaja Linux en general (aunque no todas las distribuciones lo explotan al máximo) y Ubuntu en particular (que lo explota al extremo ya que hay cerca de 13.000 aplicaciones disponibles en sus servidores). Mediante ese mecanismo de instalación se reciben las actualizaciones de seguridad (tipo Windows Update) se instalan y actualizan todos los programas y se actualiza la distribución de una versión a la siguiente.

Justamente la actualización del sistema es la ventaja de Ubuntu de la que hablaré próximamente.

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2 pensamientos en “Ventajas de usar Ubuntu: Disponibilidad de Programas

  1. Ojo hay un tema de las actualizaciones que es muy importante, cuando eliges actualizar un paquete, hay una ventana que nos indica el error (bug) que se está corrigiendo con la actualización, que incluso podemos revisar en la web: de que se trata, quien reportó el error, quien lo arregló y como lo arregló, es decir toda esa es información pública y transparente.
    Además las actualizaciones a una nueva versión, agregan nuevas funcionalidad y no sólo son para arreglar errores o agregar nuevos errores como ocurre con el “inombrable”.

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